Al jardín de niños en Quebec, sin hablar francés…

Categoría Estilo de vida en la Ciudad de Québec Fecha 09/06/2014

Escrito porMartha Panganiva

1ero de Octubre:

Hace más de un mes que llegamos a Quebec y no me animo todavía a inscribir a mi hijo al jardín de niños. No dejo de sufrir pensando en que va a hacer ya que no sabe hablar ni una palabra de francés. Finalmente (empujada más por las miradas reprobadoras de los vecinos que por haber vencido mis miedos), lo llevo a su primer día de clases.

Regreso a casa:

Madre: (insensata): ¿Qué hiciste hoy en la escuela?

Niño :(espontáneo, como todo buen niño): Nada.

Madre: (más insensata aún): ¿Por qué?

Niño: (más espontáneo todavía): Pues no sé, la maestra movía y movía la boca todo el día pero yo no entendía nada…

Madre: (con sentimiento de culpabilidad agudizado) ah…

Octubre:

Todos los días procedo con mi interrogatorio escolar pero los resultados no cambian. Me empiezo a preocupar seriamente. ¿Cómo es posible que mi hijo no sepa aún como se dicen algunas palabras básicas en francés? Sin embargo, en la escuela me habían explicado que tendría medidas de soporte para ayudarlo en su aprendizaje del francés…

Propósitos inmediatos: Investigar más sobre la incidencia a corto plazo de las susodichas medidas de soporte.

Estado emocional: de la madre: Culpabilidad en crecimiento exponencial…

Estado emocional del hijo: Feliz de ir a la escuela.

Noviembre:

Avances del aprendizaje del francés: Sin progreso aparente alguno…

Estados emocionales de los miembros de la familia: ibid

Diciembre:

Progreso de la adquisición del idioma de mi adorado retoño: Sin mejorìa visible ni audible manifiesta.

Estado emocional de la madre: Al borde de un ataque de nervios (Pedro Almodovar estaría encantado de agregar mi caso de locura en uno de sus personajes femeninos).

20 de enero:

Cumpleaños de una amiga francesa. Decido invitar a unas compañeras de la universidad para celebrar.

Mis amigas acaban de llegar. Apenas nos sentamos a platicar cuando suena el teléfono. Me voy a la cocina a contestar. Mientras estoy hablando escucho en medio de la conversación de mis invitadas una vocecita hablando francés. ¿Me estará engañando mi ansiedad? Presto más atención (perdón a mi pobre amiga al otro lado de la línea) ¿Será realmente posible que mi hijo esté hablando francés? ¿Pero cómo puede ser si durante 4 meses no sabía casi ni decir gracias? Me apresuro a colgar y al llegar a la sala confirmo la realidad:!Está hablando la bella lengua de Moliere!

Análisis comparativo de la facilidad de adaptación de niños y adultos: Incomparable…

15 años después:

Después de tanto tiempo,  no deja de impresionarme la velocidad y sobre todo la facilidad con la que los niños aprenden el idioma. En el caso de los chicos de edad preescolar, pensaran ustedes, es mucho más simple integrar la lengua cuando se está jugando, cantando y haciendo manualidades que cuando se está estudiando la gramática y la ortografía (Cualquiera que esté cursando en estos momentos un nivel de francés sabe de lo que estoy hablando). En efecto, esa dimensión afectiva que se crea en el jardín de infantes favorece enormemente la asimilación de la lengua segunda de manera más eficaz. Sin embargo, los pequeños cuentan con varios recursos más que los ayudan en su aprendizaje del idioma y tambièn a vivir ese proceso de manera menos tormentosa que la que imaginamos algunas madres un poco almodoravezcas como yo.

Propósitos para informar y tranquilizar a futuros padres inmigrantes:

Presentarles en mi próxima entrada las medidas de soporte para el aprendizaje del francés que se ofrecen en las escuelas primarias, secundarias y colegiales de Quebec así como testimonios de chicos y jóvenes que ingresaron a la escuela a diferentes edades.