La Respuesta de por qué hay tantas piscinas en Québec:

Categoría Estilo de vida en la Ciudad de Québec Fecha 17/04/2014

Escrito porRoysbel Hernandez

 

Sabías que se puede nadar en la nieve en Québec?

Continuando mis historias en esta bella ciudad, no puedo dejar que se termine el invierno sin contarles que literalmente se puede nadar en la nieve. Siii no es broma.

Comienzo por informarles que el deporte nacional es el Hockey, pero existe otra actividad deportiva que realizan todo el canadiense y muy especialmente los quebequenses que se llama: Paletear la nieve. Eso es muy típico y popular y como dije antes lo hacemos todos los que residimos aquí sin excepción. En qué consiste, simplemente, que después una linda nevada o de una tormentica de nieve (que puede durar toda una noche o todo un día) en despejar las salidas de casas o apartamento y desnevar tu carro, eso sí, debo asegurarles que es de verdad un buen ejercicio en la mañana jajajajajajaja. Es mejor que tomarse un café te despierta de ipso facto.

Les cuento que en el invierno del año 2008, cayeron sobre Québec 560 cm de nieve y para ilustrar mejor les dejo ver éste videíto.

En esa época yo todavía no podía trabajar formalmente y en ese verano mi hijo repartió periódicos en nuestra zona de residencia. Cuando comenzaron las clases, la persona del periódico me propuso si yo quería seguir con el empleo, yo acepté ya que no implicaba mucho tiempo, ganaría algunos dolaritos extras, haría un poco de ejercicio y además a mí me gusta levantarme muy temprano .

Todo estuvo muy bien, pasó el otoño con sus bellos colores: rojos, amarillos, anaranjados, una paleta que desearía tener cualquier pintor. Comenzó el invierno y yo creo que nevó sin exageraciones casi todos los días. Yo salía a las 5:30 am bien vestida para mi trabajo y había días que simplemente no podía abrir la puerta del edificio, ni hablar de llegar a las entradas de las casas o a los edificios. Enterrada de nieve casi hasta la cintura no me quedaba otra alternativa que nadar para poder llegar a mis destinos. Otro pequeño detalle son los camiones que limpian las calles, a esa hora está todavía muy oscuro y cuando yo escuchaba el sonido de eso camiones me lanzaba sobre la nieve acumulada en las aceras para asegurarme de no ser triturada y que apareciera en la primera página de los periódicos que yo repartía. Con un título como: Camionero sin visibilidad atropella a una inmigrante repartidora de periódico…..Amarillista y trágico jajajajaajaja.

 

Otra manera de nadar el nieve la experimenté éste año hace apenas dos meses. Por mi participación en el blog, Québec Internacional, nos dio un regalo a cada uno de los participantes y yo fui privilegiada con un paseo en trineo tirado por perros. Cuando abrí el sobre no lo podía creer ya que siempre tuve el deseo y la curiosidad de ir pero no había tenido la oportunidad.

 Aventure Inukshuk en Duchesnay

El 03 de marzo en una bellísima tarde de invierno, con un sol resplandeciente y que se reflejaba en la nieve dejando al relieve todo su esplendor, pero con un frio que se te congelan hasta los pensamientos, llegamos mi hija y yo al sitio: Aventure Inukshuk en Duchesnay , a 35 minutos de Québec. El paisaje era maravilloso y aunque fuimos con nuestras mejores galas de invierno o mejor dicho, con la ropa apropiada para un frio con el hacía ese día (-25 grados), no éramos capaces sacar las manos de los bolsillos. A duras penas, logramos sacar alguna que otra fotico. Yo no tenía ni la menor idea a lo que nos íbamos a enfrentar. Nos indicaron que un autobús nos venía a buscar y nos llevaría a sitio ya que los perros hacían mucho ruido y había que internarse más hacia el bosque.

Una vez en el sitio nos dieron la información de que el guía nos daría todas las instrucciones para conducir el trineo, y yo dije: qué? Qué vamos a manejar nosotras el trineo? Oh no! Casi que me da un infarto durante la explicación del guía, yo estuve a punto de retractarme y ni hablemos del rostro de mi hija Sofía al escuchar todo lo que yo debía hacer ya que demócratamente yo era la elegida para conducir. Como yo no soy de las que ve para atrás una vez que a dicho que si, y muy a pesar de mi miedo me dije aquí estamos y para adelante es que vamos.

Eramos tres grupos más el guía. Por supuesto yo era la que iba detrás. Yo estaba como en choc ya que habían consignas que no estaba segura de haber comprendido bien. Yo imitaba y además había que motivar a los perros guías Kikate como el chocolate y el otro no me acuerdo ya que no hice la asociación. Esa era la función de Sofía, ella se aprendió los nombres y los llamaba para que estuvieran muy atentos, de vez en cuando se acercaba una curva o una bajada, mi hija me decía tu eres buena mami tu puedes. Les confieso que eso me motivaba pero estaba super tensa y nerviosa. Cuando pensé que ya había pasado los peor, y vimos una explanada bellísima, yo me dije: nada estamos en la autopista, esto es pan comido, pues no…. El camino por donde pasábamos estaba trazado por una nieve solida a causa del pasar y el pasar de los trineos pero, muy escondida estaba una nieve muy movediza, acumulada de nevadas anteriores y que por lo blanco monocromático, no se distinguía la ligera línea que separaba una de la otra.

 

Primera caída:

En cuestión de segundos, mi trineo comenzó a girar hacia mi derecha, y por no hacer el contrapeso necesario se desbalanceó y perdí el control y los guantes, me quedé guindando en el trineo sin poder estabilizarlo. Mi hija no se daba cuenta ya que no era capaz de voltearse. Ella me preguntaba que pasaba y yo estaba guindando y tragando nieve muerta de la risa sin poder levantarme. Hasta que el guía se volteó y se dio cuenta que el trineo estaba sin conductor. Antes de que él llegara no pude más solté cayendo en ese vacío de nieve muy suave, primer chapuzón. Yo estaba muerta de las risas un poco adolorida, el guía igualito y ni hablar del grupo de atrás que vio todas las peripecias que yo hice para no soltarme.

Segunda caída y más dolorosa:

Después de reponerme y saber que realmente no era una autopista, me dispuse a ver más al guía para ver como él hacia lo del contrapeso. Cuando creía que al fin lograba manejar la técnica, se nos enredó uno de los sky de madera en un panel de señalización y para el suelo otra vez. Ahora era peor porque yo estaba completamente sumergida el mar de nieve, igual muerta de las risas sin poder pararme y el trineo atascado. Les digo que cuando llegamos al fin al campamento de los perros creí que habíamos llegado al paraíso, saber que se había terminado ya era un real logro. Me dolía todo, tenía nieve hasta en la ropa interior. La recompensa fue a nuestra llegada, los más bellos cachorros y una buena taza de chocolate caliente.

Lo más importante fue como trabajamos en equipo mi hija yo, ella aupando a los perros y dándome confianza y yo conduciendo a 44 años por primera vez un trineo con caídas incluidas.

Al final de cuentas fue una maravillosa experiencia de valor que puso a prueba nuestra determinación y porque no, ratificar que todo se puede, que hay que arriesgarse y salir de nuestra zona de confort para llegar a nuestro objetivo, digamos también que todavía estoy en forma jajajajajaja.

Saludos y hasta una próxima entrega.